Sentada en la plaza de armas de Chavín, con mi vista favorita al frente... un pueblo grande en sentimiento, un sentimiento grande en pueblo. Veo una mezcla grande de colores... montañas verdes que no están desnudas hoy, nubes que advierten un diluvio en algunas horas, sin embargo, igual hay un sol radiante que quema mi piel. Hoy no hay cielo azul, generalmente es un azul potente lleno de historia. (Por ahí escuché que Ancash significa Azul en Quechua). A veces miro el cielo y me transporta a un tiempo lejano, cuando Chavín era desconocido, cuando seguramente era mil veces más lindo de lo que es hoy. Un tiempo sin el hombre moderno.
... Me distrae un grito tierno de la bodega que está al frente "Marce, Marce", la hijita de 3 años de mi caserita, siempre me llama y se esconde para que la busque. No hay una sola vez que haya pasado en el que no me haya pintado una sonrisa.
Mi paisaje y banda sonora de la mañana fue interrumpido por un camión de "sol gas" que repartía una necesidad impuesta por un mundo capitalista. Fue en ese momento donde la popular pregunta que ronda mi cabeza cuando tengo el privilegio de vivir entre los Apus, apareció. ¿Por qué lo moderno es más popular que lo antiguo, que lo tradicional? ¿Por qué estos pobladores prefiere gastar dinero en cosas que hace, sin irme muy atrás, 500 años no necesitaban? ¿Dónde están las personas que trajeron estas necesidades occidentales de manera mediocre?
Puede que tenga un "pre-juicio" a que toda época antigua fue mejor que la de ahora, y será algo que jamás sabré a ciencia cierta. De repente esa es la verdadera razón por la cual estudié arqueología, para rescatar tradiciones e identidades del pasado a flote. El mundo puede ser un mundo mejor, cuando encontremos la fuerza de nuestro pasado.
Todo tiempo pasado es inmortal.
Chavín 11 de Febrero, 2011.