Había dicho que el olvido no importa
Se llenó de olas el deseo
Olas indecisas como el amor que espera
O el desdén con sus navajas de ojos feroces
Había dicho
No importa
Se levantó la tierra con sus raíces
la luz con su indolencia
Desiertos abiertos oro y ceniza
La nieve sostenida en nuestros ojos de fiebre
Había dicho que la luna no tiene prisa
Sólo tiene bosques
Sitios ocultos donde nos miramos
Y lentamente aún nos desconocemos
Crecieron todas las ceremonias
Los espejos desviaron figuras y relámpagos
Descubrí el duro oficio de las estaciones y el viento
La duración del mundo con su color de planeta
Había dicho
Ya no importa
Albor Maruenda.
Algunas palabras importan hasta que dejan de importar.
Yo.
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