En la actualidad, los terrícolas comentan que la Tierra y demás planetas de la Vía Láctea algún día desaparecerán debido a una gran explosión solar. Ellos no saben, sin embargo, que su presente es nuestro pasado.
Esta historia comienza con una reunión familiar, la cual celebramos cada cierto tiempo. Algún tío sugirió colocar la película llamada “ El fin de los humanos”. Yo siempre tuve y tendré un gran respeto hacia los terrícolas; pero, para mis familiares, los humanos fueron, o en todo caso son, unos ignorantes. Aquella película la habré visto decenas de veces, y aún no descifro exactamente lo que hicieron mal. La primera vez tenía diez años, ahora tengo dieciséis y cada vez noto errores que algún día corregiré. Cada dos años se repite la historia, y hasta que alguien no corrija las equivocaciones, la historia no puede continuar. Esa es una idea loca que nadie sabe; bueno, sólo algunos compañeros a los cuales también les agradan los humanos. Mi nombre es ZM 013, soy parte de un grupo que lucha por la justicia. La justicia es algo que falta en el planeta 9W, pero nuestro grupo, pequeño pero significativo, conformado por JA 097, RC 043 y MF 054, trata de hacer lo imposible para lograr una mejora. Aunque nadie sospeche nuestra existencia, algún bien hemos hecho por nuestra sociedad. Lo que nosotros llamamos “reuniones de estudio”, en realidad son reuniones de planificación de cómo llegar al planeta Tierra, a millones de millones de años luz. Con calma tenemos que construir y aprender a navegar nuestra astronave. Poco a poco hemos asimilado lo básico. Conque les digo que hemos visto todas las películas de viajes espaciales que alguna vez fueron filmadas por especies planetarios, es suficiente. Leímos todo libro escrito sobre el espacio, conocemos la ubicación y característica de cada astro en el sistema solar.
Un día mi madre entró a mi cuarto a verificar que estábamos estudiando. Se asombró al ver cuadernos y libros del espacio. Muchas veces me ha mencionado que no quiere una hija que navegara por el espacio y se meta en líos con las autoridades galácticas. Mi sueño era mi sueño, y a decir verdad, no estaba dispuesta a cambiarlo sólo porque mis padres tenían una manera diferente de pensar, necesitaba una explicación más sólida. Mis amigos tenían los mismos problemas con sus progenitores. Una vez tuvimos que hacer los planos de la nave nuevamente porque el padre de RC 043 los botó al espacio. De lo mucho que hemos aprendido del espacio sabemos muy bien, que lo lanzado al espacio desaparece por siempre. El tiempo pasa y los cuatro “escondemos” nuestros sueños de los demás. Los padres de JA 097 lo imaginan jugador de basketball galáctico, ellos están felices con esa decisión. Los de MF 054 piensan que quiere ser médico; él siempre dominó la medicina y esto nos servirá en nuestro viaje. Pero su prioridad es nuestro viaje, al igual que todos. Los padres de RC 043 piensan que quiere ser arquitecta; le encanta crear modelos de construcción, pero, no de edificios, sino de naves, a sus padres, al igual que a los míos, no les agrada esa idea. Y yo, bueno mis padres piensan que quiero ser escritora, y la verdad es que me encanta escribir pero no quiero tomarlo como profesión. Desde muy pequeña quise marcar la diferencia en nuestro universo, y creo que con nuestro proyecto lo conseguiremos.
La construcción de nuestra nave estaba finalizada, luego de cuatro años de duro trabajo. Cada uno le dijo a sus padres que nos íbamos de campamento. Fue difícil para ellos aceptarlo pero después de discutirlo varias horas llegaron a entender que estábamos creciendo. Nos reunimos en el edificio de MF 054 para el despegue. Cada uno sabía exactamente lo que se tenía que hacer. Teníamos permiso del gobernador, estaba todo listo. Sabíamos que nuestro viaje duraría muchas semanas. Nuestros padres, por otro lado, pensaban que no estaríamos por el fin de semana. La sorpresa que se llevarán. Las semanas pasaron y por fin alcanzamos nuestro destino final. Al aterrizar, nos dimos cuenta de que algo marchaba mal. Había mucho humo, y no estaba a la vista ningún ser viviente. Nos dimos cuenta de que habíamos calculado mal la fecha y el siguiente “fin del mundo” sería de aquí a dos años. Decidimos explorar un poco, verificar si realmente la Tierra era como afirmaban. En ese momento era sumamente difícil comprobarlo pero hicimos un gran esfuerzo. Llegó la hora de retornar a casa. Durante el viaje de vuelta, inventábamos excusas de nuestra larga ausencia. Supe en el instante de partida que yo iba a tener mayor dificultad con la explicación. Pero en fin, decidí arriesgarme.
Al retornar a casa, entré con el código que hace poco me fue otorgado. Saludé, y para mi sorpresa, no me preguntaron dónde había estado. No sabía si les importaba o no. Subí a mi cuarto a escuchar música. Al poco rato llamó JA 097, me propuso un nuevo plan. Me comentó que podíamos vivir y aprender de los humanos por dos años, cambiarnos de nombres y pretender ser parte de su colonia. Luego veríamos si serviría de algo nuestra ayuda. Me encantó la idea. Decidí empacar y saltar por la ventana. Dejé una nota explicándoles a mis padres, espero que entiendan. Al llegar a la casa de JA 097, ya estaban los demás listos. –“Para cuando lleguemos a la Tierra ya habrán comenzado los dos últimos años”- dijo RC 043. Decidimos colocarnos nombres en ese instante. Total, teníamos aún mucho tiempo para escribir nuestro pasado. A JA 097 se le ocurrió llamar a RC 043 Mariana, y a Mariana se le ocurrió llamar a JA 097 Alex. A mi se me ocurrió el seudónimo Alejandro para MF 054, y a él no se le ocurrió mejor sobrenombre para mí que el de Andrea. Cada uno estaba listo, cada quien tenía su pasado. Poseíamos dinero, hogar, todo estaba listo. No legalmente, pero de lo que somos buenos en nuestro planeta es en lo ilegal. Teníamos dos años para lograr nuestro propósito, estábamos listos, después de seis años de preparación cómo no habría de estarlo.
Tomamos dos semanas para establecernos apropiadamente. Es difícil acostumbrarse a un lugar al cual uno no pertenece. Pero los cuatro sabíamos que al terminar nuestra misión nos iba a costar partir. Sí, los cuatro extrañábamos a nuestros familiares, pero era tiempo de madurar y hacer las cosas que queríamos hacer. En la ciudad donde nos alojamos, conseguimos trabajos rápidamente. Alex participa en una liga de basketball, Mariana es asistente de uno de los arquitectos supuestamente más nombrados de todo el universo; pero a decir verdad nunca escuchamos hablar de él en 9W. Alejandro trabaja en una clínica y pronto será doctor. Y yo, soy reportera de un pequeño periódico en la cuidad. Son los sueños de nuestros padres, sin embargo, no nuestras prioridades, pero teníamos que sobrevivir. Estábamos luchando para salvar a la Tierra de la gran explosión solar. Aquella supernova que en veintidós meses acabaría con todos los humanos y marcianos si no lográbamos evitarlo. Cómo lo íbamos a evitar era una pregunta que todavía no tenía respuesta. Lo que sí conseguimos al poco tiempo fue algunos jóvenes que deseaban apoyar nuestro proyecto. Tres de los cuatro eran de la misma cuidad donde nos ubicábamos, sin embargo, hay un tal Enrique. No sé si habrán escuchado hablar de él; pero es uno de los jóvenes con más futuro en las propuestas de la NASA. No sabría decirles exactamente de dónde es, pero sí puedo decirles que conoce muchos lugares del mundo. Al igual que nosotros, conforma un pequeño grupo que trata de salvar al mundo si es que así se le puede decir. Su equipo está conformado por Sebastián, Joaquín y Adrián. Nuestros grupos prácticamente se complementan, puesto que nosotros sabíamos lo que a ellos les faltaba pulir, y viceversa. En el poco tiempo que nos conocemos sabemos ambos que podemos confiar el uno en el otro. Me costó tiempo explicarles lo que realmente estaba por ocurrir, me entró un gran temor al pensar que podían malgastar el tiempo y dejar algunas cosas para cuando se repita la historia. Pero el tiempo pasó y me di cuenta que estaba equivocada. Se los dije, y el entusiasmo para salvar a su Tierra incrementó.
El tiempo transcurría y por fin Enrique logró ingresar a la NASA como Físico Nuclear. Lo que hacia él era buscar nuevas fórmulas para llegar más cerca al sol. Si él pudiera proporcionarnos los materiales exactos para la construcción de la nave, entonces RC 043 perdón, Mariana, podría construirla sin ningún problema. Todo tenemos hasta este punto menos, como salvar a todos. ¿Cómo se evita una supernova? La verdad es que no se la puede evitar. Estábamos dispuestos a intentarlo. Pero, ¿cómo sacar a billones de billones de personas de la Tierra?¿Dónde se les alojaría? No se puede mover un planeta entero. No se puede evitar la explosión, aunque... una supernova es causada por la transformación del hidrógeno en helio, y éste, en otros elementos, que se encuentran a mayor temperatura. Decidimos, por tanto, ir al sol a evidenciar si efectivamente esto estaba en proceso. La duración de nuestro pequeño viaje parecía eterna, sin embargo, duró siete meses. Al terminar este período nos quedarían solo tres semanas. Cuando llegamos al sol nos percatamos del poco tiempo que nos restaba. Verificamos la temperatura del helio, y efectivamente no nos habíamos equivocado. En poco tiempo el sol explotaría. Decidimos retornar a la Tierra. Al estar cerca de órbita, nos dimos cuenta que no podíamos aterrizar sobre ella. Con este problema planteamos las posibilidades que teníamos para sobrevivir. Tratamos de llegar a la luna, aquel solitario satélite de la Tierra; tuvimos que evitar una lluvia de meteoritos, pero lo logramos. En ese momento, cuando casi perdimos la vida, fue en ese plazo de tiempo que más extrañé a mis familiares. Los había dejado atrás para salvar a la humanidad, sin embargo, estaba a punto de fallar. Se dice que la esperanza es lo último que se pierde. Llegó la noche en la parte de la luna donde nos encontrábamos, el frío que se vino fue más de lo que nos imaginábamos. Tuvimos que enrumbar hacia la parte soleada si queríamos permanecer con vida durante una fase prolongada. Mis compañeros decidieron acostarse y tantear nuestras posibilidades en silencio, acostados dentro de la astronave, pero yo no sentía ganas de dormir, me entró un terrible dolor por el prójimo, no podíamos hacer nada. El tiempo se nos había agotado. Fue en ese instante cuando me puse a escribir todo lo que hicimos, y lo que no habíamos logrado. Cuando comencé a escribir, me distraje con la hermosura de las estrellas. Pasó una estrella fugaz y recordé aquellas historias que de pequeña me contaban. Pedí un deseo con todo mi corazón. Desee que alguien, alguna vez, encontrara lo que esa noche escribí, y que alguien pueda salvar a la humanidad entera.
Mi nombre es Marcela. El año es 2010, nunca pensé que este fecha llegaría tan pronto. Estoy a punto de terminar mi carrera. Con suerte los convenios de la universidad con la NASA funcionen y consiga trabajo rápidamente como astronauta. Desde pequeña quise volar a la luna, y por fin estaba a punto de lograrlo. Recuerdo las historias que me contaban de niña, que me dejaron con la duda que si Neil Armstrong realmente puso pie en ella o no. Unas amigas me hicieran pensar acerca de eso. Pero tiene lógica por los dos lados. No es imposible llegar; sin embargo, Estados Unidos estaba en guerra con la Unión Soviética, así que no encontraron mejor pretexto que fingir el aterrizaje, para ganar una batalla moral. Sea esto cierto o no, es algo que nunca podremos saber. Los únicos que están seguros de esto son los mismos astronautas. Regresando al tema, ésta era mi oportunidad de mostrar al mundo, o más bien dicho demostrarme a mi misma, si era posible o no.
El tiempo pasó y mi entrenamiento comenzó. Me llevaba bien con el equipo. Nos unimos mucho y esto nos serviría en el viaje. Aquella misión que fue nombrada Enrique I tras un gran experto de la NASA. Nuestro lanzamiento se efectuaría el 10 de Julio de este año. Faltaban exactamente ochenta y un días. El tiempo pasó volando, y antes de un abrir y cerrar de ojos, ya estábamos a horas. Todo estaba en su lugar. A diferencia de los viajes de hace unos siete años, nuestra velocidad sería el triple. Llegamos a la luna en un dos por tres. Ver la Tierra desde la luna fue algo que sinceramente no sé cómo podría explicarlo. No tiene palabras. Me quedé sin aliento de sólo pensarlo. Contemplamos el espacio algún tiempo. Cuando todos decidieron irse a acostar, decidí salir a caminar, y a pensar. Estar en la luna me hizo ver el mundo de otra manera. Quería cambiar la Tierra; no sabía cómo, pero estaba dispuesta a hacerlo. Llegó uno momento donde me canse de caminar. Me apoyé en algo que a mi parecer era una piedra, pero al examinarlo bien, me di con la sorpresa que era una especie de baúl. Se me hizo difícil abrirlo pero después de agotar casi todas mis fuerzas logré separar la tapa. Encontré unas hojas escritas a mano. La letra era casi ilegible, pero requirió de un gran esfuerzo el interpretar cada palabra escrita. Comenzaba con una pequeña advertencia y pedido. Me quede asombrada al leer lo que una joven, más o menos mi edad, podía sentir por una especie que no era la suya. La admiré mucho: arriesgar su vida, luchar contra sus padres. Fue algo que yo nunca tuve el valor de hacer. Seguí leyendo, y logré captar lo siguiente: una supernova estaba a punto de suceder. Tenía poco menos de seis meses para pensar en una manera de salvar al mundo. Me fue difícil aceptar la posibilidad de haber vivido este momento antes, y de haber fracasado y decepcionado a todos, y lo que dolía más, decepcionarme a mí misma. Les comuniqué a mis compañeros al día siguiente y comenzamos a planear los siguientes meses. Decidimos ir en busca de 9W, aquel planeta que era hermoso para los ojos de ZM 013. En el baúl había también un mapa, algunos objetos y una foto. Esa foto la dejo para demostrar que si hay seres inteligentes en el universo.
Nos tomó menos tiempo de lo programado llegar, pero llegamos, y nos sorprendimos al ser recibidos con gran cariño. En ese momento pensé y rogué que ellos nunca lleguen a nuestro planeta como nosotros llegamos ese día, al suyo porque sé que los humanos no los tratarían bien. Fuimos hospedados por una familia muy unida, la familia más unida que he visto en toda mi vida. Aprendimos mucho de ellos y nos dimos cuenta de que a nosotros, los terrícolas, nos faltaba mucho por aprender. Juntos llegamos a la celebración anual de Paz. Nos explicaron que gracias a cuatro jóvenes, los 9Wianos se dieron cuenta de que no vale la pena pelear y estar en conflicto con los demás. Ahí supe muy bien, por quienes hablaban que ZM 013 cumplió su sueño; sin embargo, nunca lo supo. Me asombré tanto al ver lo que había logrado. Quisiera que hubiese una persona igual a ella en la Tierra. Mis amigos me dijeron que me parecía a ella, pero yo no lo aceptaba. Yo no enfrenté a mis padres, ni tenía el valor de cambiar a la humanidad entera con una acción. Nos llamaron de la NASA, teníamos que regresar lo antes posible porque habían descubierto algo que podía causar el fin del mundo. No les mencionamos el conocimiento de este tema para evitar problemas y explicaciones. No nos queríamos ir, nos habíamos acostumbrado a la forma de vivir de los habitantes de 9W. Queríamos formar parte de su sociedad.
Al llegar a la Tierra y observar la gran diferencia de comportamiento y estilo de vida, nos dio lástima. Tratamos de explicarles la situación, y proponer una solución. Se burlaron tanto de nosotros que decidimos no mencionarles que los residentes de 9W ofrecían un lugar para ellos. Además dijeron que si el espacio no alcanzaba, ayudarían en la construcción de un nuevo hogar para todos en 11W, planeta que ellos estaban a punto de conquistar, aquel planeta con nombre pero sin claro dueño. Por el momento estaba habitado por seres que ni siquiera merecen ser llamados extraterrestres. Son criaturas, tipo película de terror mala, que son tan horribles que malogran toda la película. Creo que con eso explico bastante. Puedo atreverme a decir que en la Tierra estamos como estamos por influencia de aquellas criaturas. Es cierto, mencioné que los residentes de 9W buscan la paz, sin embargo, también buscan lo que es justo para el prójimo. Después de varias semanas de largo trabajo cada uno se fue a su casa con sus familiares y amigos. Al llegar a casa tomé un largo baño en agua caliente.
Durante semanas pensé cómo podrían salvar a la humanidad, pero llegue a la conclusión que la única salvación que tenían no se les podía proponer yo. Era algo que ellos tenían que lograr por sí mismos. Pero al no darse cuenta de la situación en la que están, era sumamente difícil. Llegó el día cuando el equipo decidió reunirse nuevamente. –“Tiene que haber una manera de avisarles a las personas interesadas en salvarse y cambiar la humanidad”- dijo uno de ellos. De tanto pensar en cómo, nos comenzó a doler la cabeza. Después de cuatro horas de especular y debatir lo que íbamos a hacer, llegamos a una conclusión.
Cada uno se fue a su casa esa noche. Aguardando la siguiente reunión donde cada uno de nosotros presentaríamos modelos. No pude más que dormir. Soñé tantas cosas esa noche. Tuve pesadillas del fin del mundo, soñé también que el mundo fue salvado. De la nada, en uno de estos sueños apareció un modelo y un plan que jamás se me hubiese ocurrido estando despierta. El único temor que tenía era no recordarlo al despertar. No quise abrir los ojos hasta que no estuviera segura de lo que mi imaginación me brindaba.
Los modelos que presentamos en la reunión eran todos tan buenos que decidimos unirlos en uno. Así nuestro plan agarraría más fuerza. Ese día comenzamos a trabajar. Primero era lo primero, hacer los planos, lo cual nos tardó un poco más de dos semanas, pues esto no era simplemente un proyecto que nos pedía la universidad, sino algo que involucraba nuestras vidas y vidas de otras personas.
El plano quedó hermoso. Con suerte sería un éxito. Con los planos hechos, comenzamos a escribir el e-mail que sería difundido a todas las personas del mundo. Para esto teníamos que escribir el mensaje en muchos idiomas. Fácil tarea, porque gracias a las escuelas a las que habíamos atendido, cada uno dominaba muchas lenguas. Aparte del idioma, teníamos todos los correos electrónicos de compañías grandes y pequeñas, puesto que ingresamos a todos estos por el bien de la humanidad. El mail tendría el siguiente contenido:
Como ya deben saber, una supernova ocurrirá en poco menos de un año. Mi nombre es Marcela y hace poco fui enviada al espacio con un equipo de astronautas especializados. Descubrimos gracias a un artículo escrito por un extraterrestre que esta supernova ocurre cada dos años. Es difícil de creer sí, y de repente este mail fue escrito antes y de repente fracasamos. Pero nunca fui de las personas que se rinden antes de intentar las cosas. Si fracasamos es en el intento. Necesitamos la ayuda de todos para construir una astronave, para transportar a cada uno de ustedes a un lugar seguro: el planeta 9W ubicada en una galaxia vecina. Por favor, si tienen alguna pregunta no duden en responder el mensaje.
Cuando ya faltaba poco tiempo para nuestra partida, habíamos reunido cerca de ciento diez personas. Justo antes de partir decidimos hacer un último llamado. Sin embargo, la ignorancia y el desinterés pasaron por encima de las ganas de vivir. Los millones de habitantes que restaban tendrían que ver si con un poco más de corazón lograban salvarse en otra oportunidad. Rumbo a 9W explicamos todo lo que viviríamos y aquellas cosas que de seguro tendríamos que enfrentar, puesto que no nos encontrábamos en la misma galaxia. Pasó el tiempo y cuando faltaba poco para llegar escuchamos a lo lejos un terrible sonido. Nadie comentó nada sobre el asunto, ya que todos sabíamos lo que era. Nadie abrió la boca hasta la hora de llegada. La bienvenida de los habitantes de 9W fue maravillosa. Pero sé que muy profundamente muchas de las personas quisieran regresar a la Tierra.
El tiempo se puso difícil, y todos tuvimos que apoyar en la conquista de 11W, ya que éste sería nuestro hogar en el futuro. Fue semanas, inclusive meses muy difíciles para todos. No teníamos otra alternativa que luchar por lo que ahora era nuestro. Defender la patria. Ya que la Tierra estaba en una situación que nadie podía cambiar en un plazo corto. Alguna fuerza superior quería mejorar la vida de las personas, y la única manera era haciendo que ellos solos se dieran cuenta de lo que estaban causando. Las personas con corazón y con gotas de amor en su alma llegaron y llegarán a salvarse eventualmente. Pero, mientras tanto, era nuestro deber ayudar al que nos brindo tanto apoyo. La guerra, una palabra tan dura y que quisiera no utilizar, fue ganada por nosotros. Las criaturas extrañas de 11W desaparecieron de la faz de ese planeta.
El tiempo pasó y muy dentro de mí sabía que faltaba algo por hacer. Tenía que hacer una cosa más, algo que quería hacer desde hace tiempo. Comencé a escribir todo lo que logramos mis compañeros y yo. Las personas que trajimos se salvaron. Quería hacer ver que salvarse era posible. El texto que escribí fue especial para mí. No lo compartí con nadie. Mis familiares no sabían de la existencia de este documento. Ni quería tampoco que nadie que no fuera mi equipo lo supiera. Tenía miedo de que alguien lograra modificarlo y de repente cambiar la historia. Busqué los integrantes de mi equipo, después de años y años que trascurrimos sin contacto. Este era la última misión por cumplir. Me costó más tiempo de lo que esperaba ubicarlos a todos, bueno con uno fue particularmente difícil puesto que hace poco había fallecido. Cuando me enteré sentí un vacío increíble. Me contaron que había muerto sólo, y ahí me entró el sentimiento de culpa porque siempre le prometí que íbamos a vivir juntos. Más aún teníamos que cumplir esta misión, por él. Demostrar a todos que no había muerto en vano. Les di el texto a los dos compañeros restantes, uno, para que agregaran algún comentario que les pareciera adecuado, y dos, porque siempre tuve fallas ortográficas, impidiendo en varias ocasiones el perfecto entendimiento de lo que quería decir. Decidimos entre todos mencionar el fallecimiento de nuestro querido amigo y dedicarle en homenaje nuestro último viaje espacial.
Parecimos niños de 12 años, haciendo todo a escondidillas. Era un secreto. Queríamos hacer dos cosas. Verificar cómo estaba la Tierra, y dejar el texto en un lugar seguro, la luna. En aquel lugar donde yo encontré el documento que logró salvar a ciento catorce personas, incluyendo a mí. El baúl de Andrea lo guardé para un momento como éste. Así como me conmovió y me dio el último empujón para marcar una diferencia, espero que yo con el documento pueda lograr lo mismo.
Queríamos construir nuestra nave desde cero como en viejos tiempos, y a decir verdad esto nos ayudó a ver todo lo que habíamos logrado. El nombre de la misión fue llamada Alejandro II, siendo este el nieto de un astrónomo famoso con el mismo nombre. Todo está listo para nuestra partida. La noche anterior verifiqué y leí el texto nuevamente para estar segura que estaba haciendo lo correcto, y efectivamente así era. Las ansias de llegar eran más grandes aún que las de mi primer viaje a la luna. Me desperté temprano, llamé a mis compañeros para decirles que ya era hora de partir. Estaban listos al igual que yo. Llegaríamos a la luna en un par de meses. Sabíamos que era mejor ir a la luna primero, porque de esta manera el texto estaría ahí, si es que algo nos pasara o nos arrepintiéramos en el camino.
La luna seguía hermosa como la última vez que pisamos su superficie. Encontramos el lugar exacto donde ubiqué los papeles la primera vez. Los dejé dándole un beso y deseando mucha suerte al que lo leyera. Luego, con un gran temor enrumbamos a la Tierra, sin saber lo que nos esperaba encontrar. ¿Habría cambiado o la situación seguiría igual? Otra pregunta sería, de haber cambiado ¿lo era para bien o para mal? Se imaginan tener esa duda en la cabeza. Tomó poco tiempo llegar y nuestras dudas serían respondidas instantáneamente. Aterrizamos en un lugar que para nosotros era seguro hace unos años. Cuanto había cambiado nuestro mundo, y para mal. El terrorismo estaba arrasando, y el desinterés por el prójimo, creo, era peor. Las personas perdieron el poco corazón que aún les quedaba cuando nosotros vivíamos ahí. ¿Hicimos bien en marcharnos, y salvarnos? o ¿deberíamos haber permanecido fieles a nuestra raza hasta el final, para bien o para mal? Las cosas ya estaban hechas. No había manera de regresar el tiempo, por lo menos no para nosotros que ya sabíamos lo que pasaba y cuál debería ser la solución. Entre tanto terrorismo y batallas, sacamos la conclusión que la temible tercera guerra mundial, denominada guerra nuclear, estaba en proceso ahora mismo. No había nada que hacer; sólo llevarnos a aquellas personas que a nuestro parecer merecían vivir, aquellas personas inocentes que no sabían lo que estaba ocurriendo. Niños sobre todo.
Al retornar a 11W, convocamos una reunión. Era nuestro deber informar a los humanos lo que estaba sucediendo para que se sientan agradecidos de lo que tienen y para que no se lamenten de las cosas que no tienen. Los humanos siempre tendrán defectos, y si con suerte algún día estas deficiencias desaparecen, esperemos que el corazón no desvanezca con ellas.
Ahora que estoy en mis últimos días, y que le cuento todas estas historias a mis nietos, me doy cuenta de que sí hice una diferencia: las personas que se salvaron aprendieron a valorar la vida y entendieron que el lugar en donde nos encontrábamos podría ser el último ambiente disponible para los humanos dentro de todo el universo, y por ende había que cuidarlo bien. Espero que mi historia llegue a los nietos de mis nietos y más allá aun, para que se den cuenta de que los sueños no sólo son sueños sino que se cumplen si uno persiste. La vida es una y hay que aprovecharla al máximo, no sólo para el bien de uno mismo sino para el del prójimo.
FIN
2004.
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