De pronto el sol entró por la ventana acompañada de una brisa fría. No pude evitarlo y sonreí. Fue un momento perfecto y lo único que me acompañaba era una buena canción y una bolsa de yute, llena de recuerdos. El último momento que me sentí así, sola pero acompañada de mil maneras diferentes, fue el año pasado en Chavín. Estuve echada sobre la réplica de la portada de las Falconidas que hay en la plaza principal del pueblo, mirando las estrellas, disfrutando cada segundo de una ciudad pequeña y hermosa que no tuvo luz durante una semana. Era el primer día del apagón (hay apagón por una semana cada vez que voy, me encanta). Miraba las estrellas, miraba el pasado, literalmente. Mi alrededor era perfecto, solitario y oscuro, sin embargo, estaba acompañada de mi bolsa de yute, llena de recuerdos, llena de amigos, llena de alegrías y tristezas. Creo que lo que me pasa en estos momentos es una reconciliación con la vida, perdono todo y pido perdón por todo. Es increíble. Lo más curioso, fue que estaba vestida de una manera muy particular... Tenía un chullo en la cabeza, una chalina graciosa, guantes de ejercicio y una capa. En realidad no era una capa, pero la niña que hay en mi, no dejó de decir eso esa noche. Era una frazada de colores que había comprado en la feria del pueblo algunos días atrás. Bueno, continuando con la historia, estaba echada, sola, hasta que un serenazgo del pueblo me botó, jajaja, faltaría más, no debía haber estado ahí. Lo cual me da mucha curiosidad, los últimos lugares prohibidos donde he estado han sido perfectos, (incluyo el sábado, con algunos amigos y algunas sustancias). Bueno... bajé de mi lugar favorito de Chavín, busqué a algunos de mis amigos, y como no es sorpresa para los que me conocen, me puse a beber. Bebí, hablando de la vida, de la arqueología, del mundo. Bebí cerveza a temperatura del ambiente (y no, no porque estemos en un lugar frío, me provoque tomar chela caliente, pero no queda de otra), también bebimos un vino barato, que parecía un jugo cualquiera de color marrón, creo que agradezco que no había luz en ese momento. Estaba rodeada de oscuridad, de una vela que se nos apagaba cada vez que alguien hablaba, de amigos que había conocido hace poco, de un mundo ajeno a mi (las estrellas) y de mi bolsa de yute, llena de mis recuerdos y mis amigos.
No creo en la perfección de las personas, pero creo en la perfección de un momento. Los de arriba son algunos. Ayer tuve otro. Nunca les ha pasado que un amigo o amiga, les pasa una canción, y aunque se la primera vez que la escuches te encanta, y no puedes dejar de escucharla por horas? Bueno eso me pasó a mi. Encontré la perfección en una buena canción.
Mi bolsa de yute no está llena de amigos perfectos o de una familia perfecta, esta llena de imperfecciones. Imperfecciones perfectas, que se juntan con el caos que soy y forman una bolsa de yute sin un solo error en la costura.
Después de mucho tiempo puedo decir que mi bolsa de yute y yo somos felices, así que gracias por cada imperfección que me brindan.
Yo.
Creo que acabas de redefinir el concepto de como un tejido sencillo, natural, que viene de la tierra misma, puede convertirse en el guardián de todo lo que representa algo importante para nuestras efímeras pero muy significativas vidas, y como en el caos enredado de el "destino" de ciertas personas, podemos encontrar en la urdimbre cuadrada de la bolsa de yute, un sentido a todo lo que nos rodea. deberían haber apagones en Lima, y en todas las ciudades grandes, no solo para ahorrar energía, sino para generar nueva energía proveniente de nuestras ensoñaciones mientras miramos las estrellas. qué buen post, me puso a soñar de nuevo y a desempolvar un poco mi bolsa de yute. felicitaciones, hermana :)
ResponderEliminargracias andre :)
ResponderEliminarTe dije que me hizo recordar a una conversación que tuvimos hace tiempo en el que tocamos temas muy parecidos. Y otro momento genial que he tenido fue cuando hubo un apagón en el parque frente a mi casa eran las 3 de la mañana y estaba con un amigo conversando. El cielo tenía un color púrpura/rojizo y con todo apagado se veía brutal. Estuvimos un buen rato sentados en una banca simplemente mirando. De la misma manera que otro día también estuvimos sentados simplemente escuchando.
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