sábado, 17 de julio de 2010

Transgeneración (YO.)

Muchos arqueólogos entran a una categoría de estereotipación, pensando que solo es necesario analizar los objetos asociados de una tumba y no el contexto social del individuo. Cuando menciono estereotipación del individuo, me refiero a la simplificación o generalización de un grupo, o en este caso del sexo. No en todas las sociedades los hombres están encargados de realizar trabajos de caza y las mujeres actividades del “hogar”, como muchas personas creen (estos casos serán denominados como “casos atípicos”). Sin embargo, en muchas sociedades si hay una diferenciación de roles de género, según el sexo. Inclusive algunos están denominados como sociedades de un solo género activo. Género Masculino como activo, y género no-masculino, que incluye, algunos hombres, mujeres, niños y ancianos, como un género pasivo. Esto es denominado como sociedad con un solo sistema de género. (WEGLIAN; 2001)   
Antes de entrar a discutir diferentes sociedades propensas para interpretar un género no estereotipado, debemos entender a que nos referimos con género. El género es un elemento constructivo de relaciones sociales, basada en la percepción cultural, y la cultura inscrita entre las diferencias y similitudes entre las mujeres y hombres. (CONKEY & GERO; 2002) El concepto de género debe estar tomado como un acto social.   Es un proceso, no un objeto, y debe estar visto como tal. Este proceso se interrelaciona con otros fenómenos culturales e ideológicos, tales como, estatus, clase, etnicidad, edad, etc.; y no simplemente como actividades femeninas y masculinas, sino como algo multidimensional. En otras palabras como menciona Parker Pearson, en Gender and Kinship (1999), el género es una división impuesta por la sociedad para dividir diferentes sexos; es un producto de la sexualidad. Las relaciones de género varían a través del tiempo, y con el tiempo, no existe una fórmula ni un patrón que se pueda seguir para poder interpretarlo de manera global. No es algo visible, sino algo que se debe interpretar. (CONKEY & GERO; 2002)
Como arqueólogos debemos ser cautelosos con cualquier ecuación que consideremos relevante para este estudio; herramienta, característica, actividad, rol o ideología. El estudio de género es una categoría útil para el análisis pre-histórico, sin embargo, no siempre es visible en la cultura material. Estudiar género nos permite ver cómo está ilustrado ciertos roles y relaciones, y, a su vez, como son construidos socialmente hablando.  El estudio del género en la arqueología, no solo varía entre el sexo femenino y el sexo masculino, sino también con individuos homosexuales.
Para facilitar el análisis de género en los individuos debemos tener en claro ciertos aspectos. Si bien el sexo no es determinante para el género del individuo, es siempre importante analizar los huesos. Las adultas femeninas por lo general tienen una pelvis más ancho, una barbilla menos pronunciada, y una caja toráxica, más pequeña que los adultos masculinos. Este es un dato importante para tomar en consideración, puesto como veremos más adelante, los objetos asociados no son suficientes para determinar el sexo, puesto que debemos tomar en cuenta todo lo antes mencionado, sin embargo, en algunos casos, el efecto hormonal también influye. Estas anomalías, en la mayoría de casos, influyen en el trato social que reciben. Pueden ser considerados como personas sociales importantes, o pueden ser excluidos.
A lo largo del trabajo se mencionará diferentes aspectos de género encontrados en contextos funerarios. Antes de entrar en detalle sobre esto, debemos entender que es un contexto funerario. Un contexto funerario es el conjunto de tres elementos que deben ir de la mano, una estructura funeraria, el cual puede ser una construcción o simplemente un espacio donde está ubicado el individuo. El individuo es el ser que recibe un tratamiento especial post-mortem. El tercer elemento, son los denominados objetos asociados, sin embargo en algunos casos no se presentan. Un contexto funerario carga más información por metro cúbico que cualquier otro contexto arqueológico, y en estos se puede identificar pistas importantes relacionadas al género del individuo. (CRASS, en Gender and Mortual Analysis; Arnold & Winker 2001) Es por eso que es tan importante analizarlo detalladamente.
El objetivo principal de este trabajo, siguiendo las ideas de Emily Weglian en Grave goods do not Gender Make: A Case Study from singen am Hohentwiel, Germany (WEGLIAN; 2001) es no ver las sociedades bajo la posibilidad de uno, ni de dos, sino de posiblemente hasta tres o más sistemas de género. Sea cual sea el caso, debemos entender que la arqueología mortuoria no debe ser vista como un patrón a seguir, y en este caso específico los roles de género tampoco.
En las siguientes páginas se mencionará casos específicos sobre arqueología de género, como lo que hemos denominado “casos atípicos”.  Estos casos son; El príncipe o princesa de Vix, algunos casos del cementerio de Singen am Hohentwiel, la señora de Cao y un caso etnográfico de Inuit.

Caso Etnográfico: Los Inuit
En las siguientes líneas se dará algunos casos por los cuales los Inuit tienen una transgeneración, y hasta en algunos casos transvestismo. A base de este estudio etnográfico, se tratará de analizar los otros casos que serán mencionados en este trabajo.
En algunos casos el nombre de un reciente difunto es adquirido por un recién nacido. La comunidad para este entonces cree que estas personas se reencarnan en una nueva persona. Se cree que esta nueva persona adquiere la sabiduría, las destrezas y ciertos rasgos de la persona. Este procedimiento puede ser repetitivo, logrando que el niño tome diferentes roles de género a lo largo de su vida.
Siguiendo este punto, en muchos casos los niños que reciben el nombre de un difunto del sexo diferente, utilizaba la ropa de ese sexo. Siendo un primer caso de Transvestismo, en los niños. Sin embargo, en algunas sociedades algunos adultos hombres, generalmente chamanes, se visten como mujeres para alejar los espíritus malos. Los chamanes Inuit, generalmente tienen rasgos andrógenos, ocupándose entre las mujeres y los hombres, en cuanto a rasgos físicos. Algunos chamanes en Siberia, podían cambiar su género en diferentes niveles, hasta llegar al punto de creer que algunos espíritus podían cambiar sus genitales.
A veces asumimos que ciertos roles deben ser tomados por ciertas personas y sexos, sin embargo no todo lo arqueológico o antropológico sigue un patrón especifico. En el caso Inuit, hay casos específicos donde se ha encontrado hombres que cocinaban y mujeres que cazaban. Estas actividades se daban más por necesidad y no por un rol específico de género.
Otro caso de transvestismo en los Inuit, se daba por las apariencias físicas, de algunos hombres o el deseo de los padres por tener una hija, después de tener tantos hijos. En algunos casos, se llegaba al extremo de criar a su hijo como chamán para que pueda tener esa apariencia femenina.
En Canadá al igual que otras sociedades, se sabe que ciertos rituales de iniciación marcan la hombría. Hasta antes de este punto, muchos de los niños eran considerados mujeres.

La princesa de Vix
El contexto funerario de la Princesa de Vix, está ubicado cerca al pueblo de Vix, a aproximadamente seis kilómetros al norte de Chatillon-sur-Seine, en Francia, entre los años 500 y 480 d.C. Este complejo está ubicado en el centro del sitio arqueológico, y es conocido como el Palacio de la dama o princesa Vix. Consta de tres edificios, siendo la principal de 35 metros por 21 metros, con una altura de 12 metros. Esta estructura no tiene precedentes en la cultura Celta temprana de Europa. Las excavaciones arqueológicas sugieren uso domestico y evidencia de festines.

Objetos Asociados:
En los alrededores se ha encontrado un total de 40 mil fragmentos de cerámica, siendo muchas de cerámica local, y otras foráneas, confirmando la teoría que este centro era parte de un sistema económico de trueque. Se ha encontrado muchas joyas, incluyendo, artes, cuentas, pulseras y anillos, al igual que adornos de vidrio y algunas figurinas de bronce. Se ha encontrado armas, sin embargo, en poca cantidad.
En el contexto mismo (estructura rectangular de madera con dimensiones de cuatro metros por cuatro metros) se ha encontrado mucha joyería de bronce, en su mayoría brazaletes. El objeto más importante consta de una vasija que servía únicamente para contener vino y algunas copas.  

El Individuo:
Se realizó diferentes estudios osteológicos. En el primer caso, se determinó que el cuerpo era de sexo femenino, sin embargo, posteriormente se desmintió esté postulado, siendo lo más probable que se haya asumido el sexo del individuo a través de los objetos asociados. Más adelante se hizo un segundo estudio, donde se confirmo que el sexo del individuo era masculino. Resultado siendo esta Princesa un sacerdote masculino transvesti. Se encontró también dos entierros de elite con las mismas características en Stuttgart-Bad Connstatt, Alemania.

Cementerio de Singen am Hohentwiel en Alemania
Este cementerio está ubicado al suroeste de Alemania, y data de entre 2175 a 1950 años antes de Cristo, ubicado al final de Neolítico y principios de la era de Bronce. Está considerado como un cementerio rico en objetos asociados, siendo la mayoría de ajuares realizados en bronce.
A lo largo de las investigaciones en este cementerio se ha llegado a la conclusión que los objetos asociados en la mayoría de casos están ligados al género y al sexo. Es decir, los individuos de sexo masculino estaban enterrados con objetos determinados que caen bajo el género masculino, siendo igual para el caso femenino. Esto es lo que ocurre en la mayoría de contextos funerarios en todas las culturas. Esto se denomina objetos asociados género/sexo, sin embargo para tener una investigación más rica en cuanto a género, es importante analizar los contextos funerarios que no encajan bajo la norma.
Weglian (2002) asume que los esqueletos colocados hacia el lado izquierdo son individuos que encajan bajo el género masculino, mientras que los que se encuentran recostados hacia el lado derecho, encajan bajo el género femenino. Para la mayoría de casos esta categorización se mantiene firme, sin embargo, hay algunas excepciones.
Las dos excepciones a la norma antes mencionada son el contexto funerario 71 y el contexto funerario 74. En el primer caso se trata de un individuo masculino de “tercera edad”. Este individuo se encontraba recostado hacia el lado derecho, con el cráneo hacia el suroeste, como las mujeres encontradas en el cementerio. Un dato interesante de este contexto funerario, es la ausencia de objetos asociados y las tres rocas grandes colocadas sobre el cuerpo. Con respecto a este último acontecimiento se cree que los pobladores de Singen le temían a esta persona, tanto en vida como en muerte, y por eso fue colocado de esta manera “incorrecta” para confundir a los espíritus (esto se sabe gracias a casos etnográficos, realizados por la autora).  El contexto funerario 74, consta de un individuo joven de sexo femenino, sin embargo, colocado hacia el lado izquierdo. Hay dos hipótesis que tratan de explicar este acontecimiento, el primero consta, de la equivocación del investigador, al colocarle un sexo al individuo, mientras que el segundo es caer y entender que la orientación en cuanto a sexo no es una normal, y existen excepciones, al igual que los objetos asociados. (WEGLIAN; 2001)

La Señora de Cao
El contexto funerario de la Señora de Cao, está ubicado en el complejo arqueológico El Brujo. Este se encuentra en la margen derecha del río Chicama, en el departamento del La Libertad, en la ciudad de Trujillo. La señora de Cao fue enterrada hace aproximadamente 1600 años.
Objetos asociados:
Se encontró un total de once ceramios, que pertenecían a tres períodos, Salinar, Gallinazo y Mochica; cuatro coronas de cobre dorado; dos porras ceremoniales de madera, cubiertas de cobre dorado (primera vez que se encuentra en una tumba de individuo femenino); quince collares de oro, cobre y piedras preciosas; aretes con incrustaciones de turquesa; 23 lanzas adornadas con representaciones de aves y otros personajes (primera vez que se encuentra en una tumba de individuo femenino); y, 44 narigueras, algunas de ellas de oro y plata, mientras que las otras son de cobre dorado.
El individuo:
La señora de Cao, estaba envuelta en un tejido de 70 metros de longitud, dándole 48 vueltas al cuerpo. Todo el “fardo” pesaba un total de 120 kilogramos aproximadamente. Se utilizó cinabrio para preservar el cuerpo, y gracias a eso, se logró una buena momificación del individuo. La Señora de Cao, presenta tatuajes de serpientes, peces y otras figuras, a lo largo de su cuerpo.

Las lanzas eran armas con gran simbología ritual, de personajes de alta jerarquía. Es por esto, y los otro objetos asociados encontrados en el contexto funerario que se sabe que la señora de Cao, no solo era considerada una mujer poderosa e importante, sino era una persona con gran prestigio y poder.

Conclusiones:
Luego de revisar cuatro casos diferentes de género, en diferentes partes del mundo, algunas cosas quedan claras. Siendo la principal, que no debemos encasillarnos en una estereotipación de género. Si bien en muchas áreas funerarias, encontramos un “patrón” no podemos ir con está en el cabeza, puesto que si se encuentra una anomalía, se creerá que la falla es del investigador, y no que existe la posibilidad de los casos atípicos. Arqueólogos en el pasado, han actuado bajo “sentido común” para interpretar la evidencia que se encuentra delante de sus ojos, cayendo en la estereotipación y etnocentrismo, asumiendo que lo que pasa en el presente de todas maneras ocurría en el pasado. Cuando esto no es necesariamente el caso. Debemos tener mucho cuidado el estudio del pasado, incluyendo el estudio de género del pasado. (WEGLIAN; 2001)
Es importante analizar contextos que no encajan en la norma, puesto que esto nos ayuda a entender la sociedad como una totalidad, y no solo los patrones que se descubren.
Muchas veces se cree que hay un error en la interpretación, puesto que los objetos asociados no van de acuerdo a la norma establecida de género/sexo. Sin embargo, no podemos caer en esta ceguera, y debemos darnos cuenta que lo que está mal es el concepto que se tiene de sexo/género, y que no todas las sociedades o periodos ven los acontecimientos iguales. Esto es claro en los tres casos arqueológicos que se ha analizado en este trabajo.

En el caso de la Princesa de Vix, vemos que los objetos asociados, no van de la mano con el concepto género/sexo. Más bien el sexo del individuo (Masculino), en este caso, va de la mano con un género femenino. En el caso del cementerio de Singen, vemos que lo que marca la anomalía, en cuanto al género, es la orientación del cuerpo. Siendo los dos contextos mencionados orientados hacia lados opuesto a la normalidad. En el último caso, La Señora de Cao, muchos de los objetos encontrados pertenecen a la categorización de género/sexo; sin embargo, hay una presencia pronunciada de objetos que “pertenecen” al género masculino. La razón de este último se dará más adelante.
Para interpretar los procesos de transgeneración, mencionadas en el trabajo, primero debemos entender a que nos referimos. Un individuo transgenerado es uno que cambia temporalmente o completamente de manera parcial o total de una categoría de género a otro [sea por la razón que sea]. (WEGLIAN; 2001). A parte de las razones de transgeneración que serán utilizadas del caso etnográfico, hay algunas más que se mencionarán para tratar de analizar de manera más amplia nuestros casos. En algunas danzas rituales actuales, los hombres se disfrazan como mujeres para poder acercarse a las mismas, y poder conquistarlas. Esto se denominará transgeneración cultural.  Un caso típico de transgeneración con evidencia en los contextos funerarios es la función que el individuo cumplía en la sociedad, o como carácter político. Esto se denominará transgeneración política. Los casos de transgeneración de los Inuit, serán considerados tanto transgeneraciones sociales, o en algunos casos transgeneraciones físicas.

En el caso de la Princesa de Vix, denominada como un sacerdote transvesti masculino, es posible tratar de interpretar lo que está ocurriendo como una transgeneración social (comparándolo con lo que pasa con  algunos Chamanes Inuit) y posiblemente una transgeneración física. Sea cual sea el caso, es claro que esta Princesa, tuvo una vida y una muerte llena de ajuares, no siendo “discriminada” por la sociedad viva (como es posiblemente el caso del cementerio de Singen). Cumplía una función importante, sin importa el género o sexo que representaba.

En el Caso del cementerio de Singen, vemos dos casos bastante atípicos, que si bien no necesariamente encajan bajo la transgeneración, como un proceso social, encajan y nos hace pensar sobre la razón por la cual estas personas fueron enterradas de esta manera. En el primer caso, el contexto que tenía al individuo mayor, por falta de objetos asociados, se cree que era una manera de engañar a los espíritus, para que no regresara de la muerte. En el segundo caso, la de la joven mujer, es posible que este sea el caso de una mujer que realizaba actividades en masculinas.

En el Caso de la Señora de Cao, vemos como la transgeneración se vuelve no solo un proceso social, sino también un proceso político. No es el primer caso donde una mujer en las sociedades Mochica, ocupe un cargo importante, sin embargo, en este contexto funerario, se ha encontrado objetos asociados que no se ha encontrado nunca en un entierro de un individuo de sexo femenino. Esto nos sugiere que no solo esta mujer era una mujer de suma importancia y alto estatus social, sino también que ocupaba funciones que no todas las mujeres eran capaces de realizar. Las actividades o funciones que está mujer ocupaba no están claras todavía, sin embargo, podemos asumir, que ocupa un rango sumamente importante, al ser enterrada con ajuares que muchos individuos masculinos de esta sociedad tenían en sus tumbas, como son las lanzas o porras. Cabe mencionar que esta mujer no tuvo una transgeneración total como individuo, puesto que en los objetos asociados encontrados hay una gran cantidad de joyas, (objetos generalmente asociados como femeninas género/sexo). Una hipótesis acerca del porque esta transgeneración política parcial se pudo haber dado,  es la falta de un personaje masculino en la familia o sociedad para ocupar este rango. (Esto se ha visto en el caso Etnográfico de los Inuit).

Es importante realizar un trabajo o investigación detallado sobre los contextos funerarios y los conceptos de género, porque así de alguna manera, nos podemos acercar más a entender diferentes procesos sociales, de la sociedad que se está investigando. Finalizo este trabajo, mencionado una vez más, la importancia de no caer en la estereotipación de género, puesto que eso no nos permitirá ver el total del área de estudio. 

Yo. 
(me saqué 20 en este trabajo). 


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