domingo, 19 de septiembre de 2010

¡Sólo... para... lo... cos! Parte II

Y la locura continua.... 50 páginas más.

En la eternidad sin embargo, no hay tiempo, como ves: la eternidad es sólo un instante, lo suficientemente largo para una broma.

Lo digo solamente para demostrarte que puedo entenderte.

Y la maravillosa amiga me había referido también cosas de los santos y me había demostrado que hasta en mis más raras extravagancias no estaba yo solo e incomprendido y no era una excepción enfermiza, sino que tenía hermanos y que alguien me entendía. ¿Volvería a verla? Si; seguramente, era de fiar: “Una palabra es una palabra”.

Has de saber, pequeño Harry, que lo mismo que a ti te pasa conmigo, que mi cara te da respuesta, que algo dentro de mi sale a tu encuentro y te inspira confianza, exactamente lo mismo me pasa también a mi contigo.

Has de cumplir tu palabra amigo, o ha de pesarte.

Suena esto tan mal, una palabra de esta clase como bestia o bruto. No se debería hablar así de los animales. Es verdad que a veces son terribles, pero desde luego son mucho más justo que los hombres.

Por lo general, los animales son tristes. Y cuando un hombre está muy triste, no porque tenga dolor de muelas o haya perdido dinero, sino porque alguna vez por un momento se da cuenta de cómo es todo, cómo es la vida entera y esta justamente triste, entonces se parece siempre un poco a un animal; entonces tiene un aspecto de tristeza, pero es más justo y más hermoso que nunca. Así es, y ese aspecto tenías, lobo estepario, cuando te vi por primera vez.


And as the two of us rebel
damn you all to hell. 


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